Ahí estaba
Sentada frente al correo, sin momentos qué compartir.
Ahí, lejos de todo y cerca de nadie.
En donde los grillos cantaban con su ronca voz
Y las aves corrían entre los árboles.
Justo enfrente de las nubes que paseaban por los parques
las flores tenían raíces celestes y danzaban.
Entonces, nada la detuvo.
Corrió sin rumbo fijo cual carta en el desierto.
Sintió que las letras invadían su cuerpo y entonces
Conoció lo que era la incertidumbre.
Subió en un pensamiento y viajó años luz hasta
El más íntimo de sus sueños.
Vagó y encontró formas que no había visto jamás.
Colores inventados por quienes imaginan.
Entonces fue que cerró los ojos.
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